Sobre el Yo preferí. La no presentación de Autoconfesión

Había una vez una idea, la idea de una pasión, la idea de cambiar el mundo, la idea de cambiar, de transformarse, de darle sentido profundo y único a cada acción, de morir en el instante y renacer en el mismo, de reunir en cada segundo toda la vida pasada y toda la vida por venir con la idea de expresarla y observar la expresión al mismo tiempo. Había una vez un ímpetu desatado que no creía en otra cosa más que en sí mismo, en el sentido que lo provocaba y al cual se dirigía, solo creía en sus sentidos, en un sistema nervioso tenso, vibrante, incontenible. Había una vez un corazón abierto, desnudo, ingenuo, miedoso, enojado, triste, alegre y compasivo, un corazón que sentía tanto que comprendía que lo que sentía no era solo su sentir sino el de todos los corazones. Había también un grito, un llamado, una convocatoria, una invitación a la reunión, a ser muchos de la misma calaña y al mismo tiempo uno solo, enorme, grandioso, poderoso, provocador. Había, hace diez años, un regalo, una aventura, un concilio. Hoy lo que hay es un recuerdo, un otro que se mira a sí mismo en la distancia, un agradecimiento a la compañía, a los cambios, a las transformaciones, al miedo, a la ira, a la tristeza, a las benditas alegrías, desde una mirada compasiva en la que ese otro se ha convertido hoy en mí mismo. Y todo sigue siendo el mismo instante.

Autoconfesión Gerardo Trejoluna, 13 de febrero de 2013

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Blog. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s