Cuarto día de Re/Posiciones. Habitar la catástrofe. Maite Málaga

Mejor desnudos de Danzarena presentado el cuarto y quinto día de Re/Posiciones propuso una dinámica “sencilla” de seguir para el público, a saber: me paro en el escenario, frente al público, mientras cuento/comparto con la audiencia una historia personal me desvisto, me despojo de mis ropas para vestir al que antes de mi se despojó de las suyas, aquel que se despojó también de su historia. Así sucesivamente fueron pasando uno a uno los que dijeron sí a la preguntas: “¿Serías capaz de despojarte de tus ropas para vestirlo a él, a ella?”.

Las reglas parecían claras, simples de seguir, pero en realidad el dispositivo escénico estaba destinado a desbordarse. Nada de lo que sucedió podía ser tomado a la ligera. Todo lo que sucedió confrontó a los escuchas, creó incomodidad, enojo, risas. Hasta los no invitados a desvestirse se manifestaron, cuestionaron, increparon. Se levantaron de su asiento a desvestirse por cuenta propia, mientras decían no entender si algo cambiaba esta acción. Borramiento de la jerarquía escénica, los despojados se reposicionaron en espectadores del público actuante.

Se manifestó la incertidumbre ante no saber “de qué va este teatro social”, “este teatro participativo”. Y en realidad, qué importa, las etiquetas sirven poco y menos aún cuando se realiza un acto de rebelión que violenta el orden.  Tamara Cubas en su Cartografía cuenta cuando si tía, victima de la dictadura en Uruguay, le dice que para ella “un cuerpo desnudo equivalía a la tortura”. Y en su proyecto de habitar el desastre, desastre resultado de las dictaduras militares Latinoamericanas se hace las siguientes preguntas: “¿Cuál es el cuerpo colectivo?, ¿cómo se rearma?, ¿cómo se juntan las partes?, ¿cómo se leen?, ¿cómo se interpreta ese pasado reciente?, ¿cómo cargamos o nos hacemos cargo de tanto dolor?, ¿cómo asumo un lugar?, ¿cómo me pongo en el  lugar del otro y si esto es imposible porqué duele tanto?, ¿cómo dialogo con él?”

Si el desastre es lo que queda después de la catástrofe, yo me pregunto ¿cómo se puede habitar la catástrofe? Porque lo potente de la propuesta de Danzarena no es mostrar cuerpos desnudos, sino cuerpos que viven en la catástrofe. Son nuestro cuerpos que cargan con las injurias de los cuerpos muertos. Por eso, como dice Marco Canale, en su texto, “es necesario contar esta historia con nombres y apellidos”. Es necesario contar el ahora con nombres y apellidos, porque nuestro cuerpo colectivo no está vivo para reinterpretar el pasado reciente, nuestro cuerpo colectivo es el de los muertos. El dolor no es el del duelo, sino el de la violencia que causo la muerte.

Mejor desnudos termina con una cita de Proverbios del infierno de William Blake, aquí un fragmento.

Proverbios del infierno (fragmento)

William Blake

El cuerpo muerto no venga injurias.

El acto más sublime consiste en poner a otro ante ti.

La necedad es el atuendo de la bellaquería.
La vergüenza es el atuendo del orgullo.

Las prisiones se construyen con piedras de Ley;
los lupanares con ladrillos de religión.

Ningún pájaro se remonta demasiado alto si lo hace con sus propias alas.

Un cuerpo muerto no venga injurias.

El exceso de tristeza ríe; el exceso de alegría solloza.

La Locura es el manto de la Bellaquería.
La Vergüenza es el manto del Orgullo.

El rugido del león, el aullido de los lobos, el furor del mar en la tormenta, y la
destructiva espada son porciones de Eternidad demasiado grandes para el ojo del hombre.

El Goce fecunda, el Dolor pare.

El pájaro un nido, la araña una red, el hombre amistad.

Lo que hoy es probado, fue una vez tan solo imaginado.

La altivez del pavo real es la gloria de Dios.
La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios.
La cólera del león es la sabiduría de Dios.
La desnudez de la mujer es obra de Dios.

Los tigres de la ira son más sabios que los caballos de la instrucción.

Aquel que ha sufrido tus imposiciones en él, te conoce.

El rugir de los leones, el aullido de los lobos,
el oleaje furioso del mar huracanado y la espada
destructora son porciones de la eternidad demasiado
grandes para que las aprecie el ojo humano.

En tiempo de siembra aprende, en la cosecha enseña, en invierno disfruta.

Que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón de la oveja.

Presto has de estar para decir lo que piensas,
que así el ruin te evitará.

Todo lo que es posible creerse
es imagen de la verdad.

Lectura obligada sobre este tema es el ensayo de Shaday Larios (relatora que deviene en musa): Escenarios post-catástrofe: filosofía escénica del desastre. Publicado por Paso de Gato (http://www.pasodegato.com/tienda/catalog/?ac=det&pid=68)

 

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