Tiempo espectral, interpelación y mandato imaginario

         Tiempo espectral, interpelación y mandato imaginario

                                         Shaday Larios

 ¿Qué es el aura propiamente hablando? Una trama particular de espacio y tiempo: la aparición irrepetible de una lejanía por cercana que esta pueda hallarse

W. Benjamin

 ¿Acaso sea la espectralidad un estado de permanencia residual ideológico-estructural cuya cualidad angular sea el “hacerse pasar” por desapercibida, ensombrecerse como el padre de Hamlet, mas al visibilizarse  en un atisbo hacia una conciencia por médium de una aparición-revelación, desenfrenar otro orden de las cosas?

¿Cuál será la temporalidad de la espectralidad lejos de visualizarla a través del imaginario condicionado inmediato que la vincula con una exclusividad fantásmica, asociada a una saga de lo ausente, presidida por lo sobrenatural, delirio de persecución de que hay alguien ubicuo que nos mira, nos trasciende y nos amenaza con su condición de no ser  en la gravedad?

¿Será el tiempo de un estado inmaterial que se conjura y se acomoda en el ritmo de la inercia y circula en imposición anímica, est-ética a través de formas que operan sin irreverencia?

Quizás diseccionar la espectralidad desde irreverencias heterodoxas, sea afirmar la convergencia de lo inasible, y corroborar  con ello que la radicalidad no está en ninguno de los extremos sino en la aceptación de todas las miradas en un solo espacio que se dirige hacia el centro de la cuestión para ampliarla, descentrarla, darle, perspectiva y no univocidad de nombre.

Y ¿Hacia dónde nos llevaría esa comprensión, tiene un riesgo, un compromiso, una responsabilidad o es sólo filosofía del lenguaje? Quizás nos lleva a asumir un derecho milenario y a reclamarlo, como lo es el del impulso de la interpelación hoy temeroso y silente ante el poder de algunos “dioses” terrenales, algunos de los cuales intercambian el pan por el ejercicio de la violencia impune.

En Reposiciones, Foro de escena contemporánea un debate sobre el tiempo espectral y la responsabilidad de intentar comprenderlo aún nos detiene en la experiencia de la forma en la que el tema se presenta y cómo ésta incita a interpelarla, a cuestionarla y convertirnos en espectadores rebeldes hacia esa misma forma intencionada sin (por el obstáculo espectralizado de la convención espectador-escenario, podium-audiencia) haber obedecido al impulso: y en ninguna constitución se dijo que estaba prohibido. El tiempo espectral subyace en esas prohibiciones anquilosadas como mandatos imaginarios. Y nos damos cuenta de ello porque existe un “confesionario colectivo” que abre el diálogo de lo silenciado en una zona-refugio del Teatro El Milagro, en donde todos esos pensamientos cohibidos dejan de ser espectro y toman cuerpo en una conversación que nos alía desde lo múltiple, en la necesidad de interpelar caducidades invisibles, que nos autocensuran por la aceptación de un rictus subjetivo de los legados culturales.

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Teatro de Objetos Documental
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Una respuesta a Tiempo espectral, interpelación y mandato imaginario

  1. Edwin Culp dijo:

    ¡Qué buena reflexión, Shaday!

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